Cómo integrar un equipo nuevo: lo que el primer mes define para los siguientes doce

Cuando un equipo se forma por primera vez, o cuando llegan personas nuevas a uno que ya existe, hay una ventana de oportunidad que dura aproximadamente las primeras cuatro semanas. En ese periodo se instalan las normas informales que van a definir cómo opera el equipo durante meses.

El problema es que esas normas se instalan de todas formas, con o sin intención del líder. La pregunta no es si el equipo va a desarrollar una cultura de trabajo. Es si esa cultura va a ser la que el líder quiere o la que se generó por defecto.

Lo que el equipo aprende en las primeras semanas

En las primeras interacciones, el equipo está leyendo señales sobre cómo funciona este lugar: qué se puede decir y qué no, cómo reacciona el líder ante los errores, si las reuniones terminan con acuerdos reales o con compromisos vagos, y si las personas que dicen lo que piensan son valoradas o ignoradas.

Esas señales no se comunican en las palabras del líder. Se comunican en sus comportamientos. Y se instalan como expectativas colectivas antes de que nadie se dé cuenta de que eso está ocurriendo.

Tres cosas que el líder puede hacer en el primer mes

Hacer explícito lo que en otros equipos queda implícito. Las normas de trabajo, la forma en que se toman las decisiones, qué se espera en las reuniones, cómo se da y se recibe retroalimentación. Cuanto más explícitas son estas normas al inicio, menos malentendidos se generan después.

Crear espacios para que las personas se conozcan en el trabajo, no solo fuera de él. Las actividades de integración social tienen valor pero no reemplazan el conocimiento que viene de trabajar juntos en algo real. Que el equipo resuelva un problema real en las primeras semanas genera más confianza que cualquier dinámica de team building desconectada del trabajo.

Modelar el tipo de equipo que quiere construir. Si el líder quiere un equipo donde las personas digan lo que piensan, tiene que modelar eso primero: pedir retroalimentación sobre sus propias decisiones, reconocer incertidumbre cuando la tiene y recibir el desacuerdo sin cerrarlo.

Cuándo tiene sentido un Team Building de integración

Un proceso de Team Building diseñado específicamente para la integración de un equipo nuevo tiene más impacto cuando ocurre en las primeras cuatro a ocho semanas, cuando el equipo todavía está en proceso de definir sus normas informales.

En Lead Vision diseñamos estos procesos desde un diagnóstico previo con el líder: qué tipo de equipo quiere construir, qué personas tiene y qué dinámicas ya empezaron a instalarse. Desde ahí diseñamos la jornada con propósito claro, no como un evento genérico de integración.


Lead Vision diseña procesos de integración de equipos con metodología ViTaRe. La primera conversación no tiene costo.

Imagen de Lead Vision Institute

Lead Vision Institute

Acompañamos a líderes que van más allá del hacer.

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