Cómo recibir crítica sin ponerse a la defensiva: una habilidad que define al líder

La mayoría de los programas de feedback enseñan a dar retroalimentación. Pocos trabajan de forma explícita la habilidad de recibirla.

Sin embargo, la capacidad del líder de recibir crítica sin ponerse a la defensiva tiene un impacto enorme en la dinámica del equipo. Un líder que recibe retroalimentación con apertura modela el comportamiento que espera de su equipo. Un líder que se cierra, justifica o contraataca cuando recibe crítica comunica, sin palabras, que la retroalimentación en este equipo no es bienvenida.

Por qué la defensiva es una respuesta natural

Cuando alguien recibe una crítica, el cerebro activa mecanismos de defensa de la misma forma que ante una amenaza física. La amígdala responde antes de que el córtex prefrontal pueda procesar el contenido del mensaje. El resultado es que la persona escucha la forma y el tono antes de escuchar el fondo, y responde al tono aunque el fondo fuera útil.

Entender que la defensiva es una respuesta neurológica, no un defecto de carácter, ayuda a trabajarla con más objetividad. No es que el líder no quiera escuchar. Es que su sistema nervioso respondió antes de que pudiera elegir.

La habilidad de recibir crítica bien no es suprimir esa respuesta. Es aprender a hacer una pausa entre el estímulo y la respuesta: reconocer que algo activó la defensiva, respirar y elegir cómo responder.

Las tres respuestas que cierran la conversación

Justificar inmediatamente. «Sí, pero lo que pasó fue que…» La justificación puede ser completamente válida. El problema es que si llega antes de que la persona que dio el feedback sienta que fue escuchada, cierra la conversación antes de que pueda ser útil.

Contraatacar. «Y tú qué, que la semana pasada…» Redirige la conversación hacia otro tema y confirma que el tema original no puede tocarse.

Minimizar. «No es para tanto, tampoco fue tan grave.» Descalifica la perspectiva del otro y comunica que sus observaciones no importan.

Cómo recibir crítica de forma que genere aprendizaje

El primer paso es escuchar hasta el final sin interrumpir. Eso no significa estar de acuerdo. Significa darle a la otra persona el espacio de decir lo que necesita decir.

El segundo paso es parafrasear para verificar que se entendió correctamente. «Lo que escucho es que en la reunión del martes sentiste que no tomé en cuenta tu perspectiva. ¿Es eso?» No para defenderse sino para asegurarse de estar respondiendo al mensaje real y no a la interpretación que la defensiva generó.

El tercer paso es agradecer antes de responder. No como fórmula sino como reconocimiento de que dar retroalimentación requiere valentía y que la persona eligió hacerlo.

Cuarto: si hay algo que responder o aclarar, hacerlo después de haber completado los tres pasos anteriores.

El efecto en el equipo

Un líder que recibe crítica con apertura de forma consistente genera algo que ningún programa de feedback puede generar por sí solo: un equipo donde las personas se sienten seguras de decir lo que piensan.

Esa seguridad psicológica, que es el factor número uno en los equipos de alto desempeño según el Proyecto Aristóteles de Google, no se declara. Se construye en cada conversación donde el líder demuestra que puede recibir lo que no quiere escuchar sin cerrarse.


Lead Vision trabaja la retroalimentación, tanto el dar como el recibir, en sus programas de Power Skills con práctica en contexto real. La primera conversación no tiene costo.

Imagen de Lead Vision Institute

Lead Vision Institute

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